Modelos de vida que también se “venden”

Hace algunos años se desarrollo un experimento en una proyección de cine. Se insertaron fotogramas concretos entre los propios de la película en los que se invitaba a consumir una marca concreta de bebida. El fotograma ocupa tan poco tiempo en la pantalla que las personas que estaban en la sala no eran conscientes de que lo habían visto aunque su cerebro si había recibido la información. Al salir de la proyección  los resultados en el consumo de dicha bebida fueron espectaculares, daba miedo. Inmediatamente se procedió a regular, prohibir y castigar con leyes internacionales este tipo de publicidad.

Esto es lo que actualmente conocemos como publicidad subliminal, por debajo del límite de la consciencia. Consiste en emitir mensajes sin que el receptor sea consciente de que se emiten y mucho menos de que los recibe. Algo parecido ocurre con algunas informaciones que aparecen en anuncios y campañas publicitarias.

manipulacionCuando estamos ante un anuncio nos “venden” no solo el producto sino los lugares donde hay que pasar el tiempo libre, la ropa que hay que llevar, la clase social a la que esta bien pertenecer o parecerse, el tipo de relación que debemos establecer con los demás, las aspiraciones en las que podríamos pensar, etc. Lo mismo ocurre con el puesto deseable en los anuncios de ordenadores, la casa ideal en un anuncio de papel higiénico, etc. todos estos elementos conforman una serie de mensajes que no se consideran conscientes pero existen como tales. Toda una serie de deseos, necesidades y expectativas que aparecen ante nuestros ojos y ante los que no nos podemos defender puesto que estamos decidiendo si vamos a comprar o no el producto que protagoniza el anuncio.

Es necesario ser conscientes de estos mensajes que se nos envían de forma sutil para poder ser libres a la hora de tomar decisiones.

Y todavía más necesario es supervisar las horas que nuestros menores pasan delante del televisor ya que en nuestra sociedad actual los medios de comunicación transmiten actitudes, patrones de pensamiento, emociones y estilos de conducta.  Un niño no necesita a nadie que le enseñe a ser violento si descubre que hay héroes en la televisión, por ejemplo, que realizan conductas violentas y son premiados por ello. Nos encontramos con una fuente de aprendizaje de conductas poco adecuadas

Este aprendizaje por observación no se limita a la adquisición de conductas concretas y especificas, sino que también permite la adquisición de reglas, conceptos, estrategias de selección y procesamiento de la información.

Por tanto es fundamental el papel de la familia y la escuela para proporcionar oportunidades de aprendizaje y recursos que compensen la influencia de estos medios en el menor. Y al igual que en ellos ocurre podemos utilizar sus personajes favoritos para enseñarles aquellas conductas que nos parezcan más apropiadas o algo mucho más efectivo: educar con el ejemplo. Comportarnos delante de ellos como queremos que se comporten en un futuro cuando sean adultos.

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