Las submodalidades en mi tarta de manzana.

“Imagina que vas a preparar una receta de cocina, por ejemplo una tarta de manzana. Para ello, necesitas unos ingredientes: agua, harina, levadura, aceite, manzanas, azúcar, etc. Éstas serían las modalidades de nuestra tarta, es decir, los ingredientes más importantes.

Ahora bien, hace falta una cantidad determinada de agua, por cada medida concreta de harina, y lo mismo con el azúcar, manzanas, etc. La proporción adecuada de cada ingrediente y el mezclarlo en el orden correspondiente, serían las submodalidades de nuestra tarta de manzana, es lo que hace que el resultado sea la deliciosa tarta de manzana.

Si mezcláramos otras proporciones o en otro orden, obtendríamos un resultado diferente.

Esto ocurre con las submodalidades en PNL y con nuestro estado. El efecto que cualquier representación interna tiene en nosotros y el estado que nos crea, depende de las submodalidades de la misma, independientemente del contenido.

Si cambiamos las submodalidades cambia el efecto de la experiencia en nosotros. Cambia nuestro estado”

Mayca Pérez Asensío.

tarta

¿Cuál es tu plátano?

En una tribu de África idearon una forma sencilla de cazar monos sin herirse ni exponerse a la lucha y con muy poco esfuerzo.

Fabricaron una caja de madera con un pequeño agujero donde solo cabía una mano y dentro colocaron un plátano. Repartieron varias cajas por distintas zonas del lugar y esperaron a que los monos se sintieran atraídos por el olor de la fruta.

Al poco tiempo los monos se acercaban a las cajas e introducían su mano por el agujero para coger el plátano. Una vez atrapada la fruta, intentar sacar la mano era imposible ya que el agujero de la caja tenía un tamaño reducido y el puño cerrado con el plátano era mayor que este agujero.

Al no querer soltar el plátano los monos se convertían en prisioneros ya que los cazadores tenían fácil atraparlos en esta posición.

Para escapar los monos sólo tenían que abrir la mano y soltar el plátano, pero a pesar de sentir miedo al ver a los cazadores, preferían no soltar la fruta y continuar aferrados a la caja, por lo que finalmente eran cazados.

¿A qué plátano te estas aferrando actualmente en tu vida? ¿Por qué no lo sueltas y te vas? ¿Qué caja te tiene atrapado?

Te animo a responder a estas cuestiones para “no quedarte atrapado”.

platano

El origen de los “apegos” alimenticios.

Según Montse Bradford los apegos alimenticios son carencias energéticas. Si éstas provienen de una alimentación desequilibrada podrían tener dos orígenes:

  • Origen físico: cuando una persona tiene déficit de minerales (desea patatas fritas saladas) o proteínas (desea jamón) o carbohidratos (desea chocolate).
  • Origen energético: cuando una persona desea cierto alimento capaz de generar calor, relajación, energía rápida, subida de glucosa, etc.

Muchas personas afirman tener problemas de apego a ciertos alimentos. Se sienten culpables ya que no pueden parar de comer esto o aquello, en un preciso momento del día o cuando se sienten de ésta u otra manera. Piensan que no tiene solución, su energía es baja, su autoestima es casi inexistente.

El apego alimenticio puede venir por una carencia a nivel del cuerpo físico, emocional, mental o por una desconexión interior o espiritual. Cuando deseamos un alimento apego, casi siempre se trata de algo muy específico. ¿Por qué se selecciona algo tan particular? pues porque en dicho alimento hay un efecto, una reacción, y realmente eso es lo que se busca. La palabra “emoción”, en inglés emotion, (e-motion), significa energía en movimiento. Expresa que, según la emoción que generemos, obtendremos una u otra forma de energía.

Cuando hay apego excesivo a cierto alimento o sustancia, estamos interiormente muy vacíos, o en realidad nunca nos hemos escuchado. No hemos encontrado nuestra pasión o no hemos aprendido a escucharnos y a querernos por lo que somos.

Con el conocimiento energético de los alimentos y de las necesidades de nuestros cuerpos (físico, emocional, mental) se genera sabiduría y libertad de acción. Nos sentimos más equilibrados, entendiendo el porqué de nuestros deseos.

apego

Un rico tesoro.

En la antigua civilización azteca, el chocolate se utilizaba como medio de pago, usaban semillas de cacao para realizar trueques y negocios entre comerciantes de la época. Pensaban que el chocolate otorgaba sabiduría y prolongaba su vida, de ahí que fuera tan preciado.

El chocolate es un producto vegetal cuyo principal componente es el cacao, cuyas semillas podemos encontrar en el árbol Theobroma que crece en los trópicos. La palabra griega “theobroma” significa alimento de los dioses, de ahí que pensaran que al igual que los dioses que son inmortales, el chocolate prolongaba la vida mortal.

Contiene más de trescientas sustancias, muchas de ellas provocan diversos efectos en el cerebro y en nuestras emociones. Uno de estos componentes es la feniletilamina que también es conocida como “sustancia del amor” ya que cuando llega al cerebro provoca un aumento en los niveles de dopamina. Gracias a esto aumenta el estado de excitación y nos sentimos mejor, somos más sensibles a los estímulos lo que nos proporciona agradables sentimientos.

También contiene anandamida que aparece en el cerebro y nos proporciona una sensación agradable. El chocolate es rico en magnesio, cuya escasez intensifica el síndrome premenstrual. Esto explica que aumente el deseo de comer chocolate de muchas mujeres durante la menstruación, aunque ahí las hormonas también desempeñan un importante papel.

El chocolate contiene pequeñas cantidades de cafeína, poca en comparación con el té o el café. Una taza de chocolate caliente contiene 20 miligramos de cafeína, una taza de té 40 y una taza de café 115.

Aunque si exageramos su consumo diario podemos aumentar de peso y esto sería una sobrecarga para el corazón.

Por tanto debemos hacer un consumo responsable.

chocolate

Dime su color y te diré su propiedad, observa su gesto y te diré que piensa

Hablaremos hoy de las verduras y de sus propiedades, agrupadas según los colores de las mismas.

  • Verdes: alimentos como la lechuga, las espinacas, los guisantes, etc… Contienen luteína, un antioxidante que refuerza la visión. También tienen potasio, vitaminas C y K y ácido fólico.
  • Naranja: alimentos como la zanahoria, la calabaza, etc… Ricos en vitamina C y betacaroteno. Ayudan a conservar una buena visión, mantener la piel sana y reforzar el sistema inmunitario.
  • Rojo: alimentos como el tomate, los rábanos, pimientos, etc… Son ricos en fitoquímicos como el licopeno y las antocianinas, que mejoran la salud del corazón y disminuyen el riesgo de cáncer.
  • Violeta: alimentos como la remolacha, la berenjena, etc… Sus antioxidantes y fitoquímicos combaten el envejecimiento, disminuyen el riesgo de cáncer y preservan la memoria.
  • Blanco: alimentos como las cebollas, los ajos, etc… Son ricos en fitoquímicos y potasio, que ayudan a reducir los niveles de colesterol, bajar la presión arterial y prevenir la diabetes.

verduras-1Al igual que con el color de las verduras, las personas según nos encontramos en distintos estados de ánimo y acción manifestamos una postura corporal o gesto concreto, por ejemplo:

  • Cuando estamos sentados, cruzar las piernas y dirigir las rodillas hacia otra persona es signo de aceptación o interés.
  • Cuando una persona no está de acuerdo con las opiniones o actitudes de los demás, pero se siente impotente para manifestar su opinión, recoge pelusilla imaginaria mirando hacia abajo en vez de mirar a los demás.
  • Sentado con las dos manos detrás de la cabeza es un gesto de personas dominantes o que se sienten superiores en algún aspecto, aparte de ser un signo territorial en el que la persona reclama para sí una parte del espacio.

El lenguaje del cuerpo denota la expresión de actitudes personales y como tal se puede interpretar lo que una persona esta sintiendo.

En siguientes post profundizaremos más sobre cómo leer el pensamiento de otros a través de sus gestos.

El olor de las emociones

Recuerdo a menudo a mi madre en la cocina preparando arroz con leche y como se inundaba toda la casa con el aroma de la canela, este es uno de mis recuerdos favoritos que viene a mi mente siempre que huelo a canela.

¿Cuantas veces un olor concreto nos ha traído a la memoria un recuerdo? Esto ocurre porque los olores no solo actúan sobre nuestras sensaciones conscientes sino también a nivel inconsciente.

Generalmente se tratará de recuerdos felices, no solo por el olor que conllevan sino también por el disfrute que suponen de momentos concretos de nuestra vida en los que, a parte de disfrutar los alimentos que se cocinaban, compartiamos con las personas queridas el plato cocinado.

En mi caso concreto he descubierto, mucho tiempo después, que la canela estimula la producción de serotonina y esta provoca un sentimiento de felicidad que ayuda a “grabar” el recuerdo con un estimulo favorecedor.

¿Compartes con nosotros los olores culinarios que te producen estos recuerdos?

arroz con leche

Zanahoria, huevo o café

Hoy os traigo un relato que habla sobre como respondemos ante la vida cuando la adversidad llama a nuestra puerta.

Zanahoria, huevo o café

Una hija se quejaba con su padre acerca de la vida y se lamentaba de que las cosas no le salían bien. No sabía cómo hacer para seguir adelante porque sentía que desfallecía y se iba a dar por vencida. Estaba cansada de luchar y luchar sin obtener ningún resultado. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí tomó 3 ollas con agua y las colocó en el fuego. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última granos de café. Las dejó hervir. Sin decir una palabra, sólo miraba y sonreía a su hija mientras esperaba.

Su hija, esperó con impaciencia, preguntándose qué hacía su padre. A los veinte minutos su padre apagó el fuego. Sacó los huevos y los colocó en un recipiente, sacó las zanahorias y las colocó en un plato y finalmente colocó el café en un tazón.

Mirando a su hija, le pregunto: ¿qué ves? huevos, zanahorias y café le contestó ella.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Después de quitarle la cáscara, observó que el huevo estaba duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de una exquisita taza de la deliciosa bebida.

Sorprendida e intrigada la hija le preguntó: ¿Qué significa todo esto, padre? Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: ¡agua hirviendo! Sólo que habían reaccionado de forma diferente.

La zanahoria llegó al agua fuerte, dura pero después de pasar por el agua hirviendo se había hecho blanda y fácil de deshacer. Los huevos llegaron al agua siendo frágiles, su cáscara fina protegía su interior líquido, pero después de estar en el agua hirviendo se habían endurecido. Los granos de café, sin embargo, eran únicos después de estar en agua hirviendo habían cambiado el agua.

¿Cual eres tú? le preguntó a su hija.

zanahoriahuevoocafe