Encontrándonos

la belleza de lo pequeñoVivir no consiste únicamente en descubrir y responder a lo que está fuera, también consiste en observar qué y cómo resuena todo ello dentro de cada un@ de nosotr@s, a la vez que ponemos nuestra atención en elegir como responder ante ello.

Entender lo que sucede en un@ mism@ y, como llegar a entender y entenderse con los otr@s es parte de la vida.

Los conflictos son un regalo para provocar la reflexión sobre un@ y lo que acontece. Pueden ser un punto de partida importante para realizar un trabajo interior clave, si aprovechamos la información que nos dan, para detectar actitudes y valores que afloran en ellos y que han de ser reconocidos para el conocimiento y bienestar personal o grupal.El conflicto vivido como oportunidad nos ayuda a aprender, compartir percepciones, sentimientos y crecer.

Toda vida verdadera es encuentro, ser human@s supone aceptar nuestra interdependencia como miembros de la comunidad, reconociendo que nos necesitamos l@s un@s a l@s otr@s.

La apertura, la escucha, el silencio, la reflexión, la flexibilidad mental, la intuición… son elementos que favorecen bucear en nuestro mundo interno para conocerlo, entenderlo y acogerlo. Aquello que conocemos de nuestro propio mundo interno puede ayudarnos a saber cómo hacer y qué decir, para que también los demás, desde sí mismos, vayan poniendo nombre a aquello que piensan, sienten, viven o experimentan dentro del suyo.

Cuando ponemos en marcha nuestro autoconocimiento, autocontrol, automativación y empatía damos forma al encuentro, haciendo que los demás se sientan a gusto, mejoramos nuestra destreza y conseguimos una interacción fluida.

“Tened el corazón abierto tanto tiempo como podáis y sobre todo a vosotr@s mism@s. Sed generos@s, buen@s y hospitalari@s” Morrie Schwartz

 

 

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Oportunidades

Las oportunidades que se nos presentan para recibir información positiva acerca de nosotros mismos, suelen ser escasas.

A continuación os propongo una actividad para desarrollar en grupo:

  • EL JUEGO DE LOS CUMPLIDOS

Aceptar cumplidos de buen grado es algo que  mucha gente no sabe hacer.

Esta actividad proporciona práctica tanto en dar como en recibir cumplidos. Empléala cuando los miembros del grupo se conozcan hace algún tiempo.

Pregunta cuántos miembros del grupo se sienten incómodos cuando son objeto de un cumplido. Charlar sobre por qué pasa esto….

Explica que es importante ser capaz de aceptar un cumplido de buen grado porque la persona que lo dice nos está dando algo.

Pide al grupo que se coloque en circulo y, a un miembro del grupo que salga al centro. Dile que va a ser el centro de atención durante 1 minuto (cronometrado). Durante este tiempo será quien reciba los cumplidos de todo el grupo.

Cada vez que reciba un cumplido deberá responder con alguna de estas formas:

Gracias

Tienes razón

Me alegro de que lo hayas notado

Al terminar la actividad pregunta como se han sentido y promueve que el grupo exprese su experiencia.

sembrar amor

“Se requieren dos personas para decir la verdad, una que hable y otra que escuche”

Henry Thoreau

Toca disfrutar

Se aproximan las vacaciones y con ellas el descanso y la desconexión. Serán días sin televisión, sin radio, sin ordenador, sin conexión a internet, sin revisar mails y sin teléfono móvil. Todos los veranos disfruto de estos privilegios.

Hay muchas cosas de las que podemos disfrutar: respirar con mayor profundidad, gozar de los amigos, disfrutar del tiempo sin prisas, etc… es momento de nutrirnos de otra forma y a otro ritmo.

Os deseo un verano reparador, nos volvemos a encontrar a la vuelta.

desconectar vacas

 

¿Afecto, estado de ánimo o emoción?

Es fundamental cuidar el lenguaje, ser cuidadoso con los términos que utilizamos para describir los fenómenos o procesos y mecanismos que los generan. En algunos campos estamos lejos de haberlo alcanzado y utilizamos términos comunes lo cual lleva ocasionalmente a confusiones y dificultades de comunicación.

A veces, en el estudio de la emoción han surgido importantes polémicas entre teóricos e investigadores como consecuencia de esa falta de rigor en el uso de algunos términos.

Algunos profesionales se han hecho conscientes de este problema y han sugerido las siguientes distinciones terminológicas entre las palabras afecto, estado de ánimo y emoción que hoy os traemos aquí ya que conviene tenerlas presentes. No se trata de matizaciones absolutas aunque si clarificadoras.

  • AFECTO, es un término genérico que describe cualquier experiencia que incluya un componente evaluativo: doloroso/placentero, agradable/desagradable, bueno/malo, etc. Las sensaciones de dolor y placer, son tipos de afectos.
  • EMOCIÓN, suelen ser desencadenadas por acontecimientos y circunstancias particulares, se distinguen por su elevada intensidad y tienen una duración más bien reducida, aunque depende de como las expresemos.
  • ESTADOS DE ÁNIMO, no suelen tener un inicio y final delimitado, su intensidad suele ser más bien reducida y su duración más prolongada.

Lo importante es que nos demos cuenta que aunque no suelen hacerse distinciones en la literatura los procesos implicados a nivel psicológico no tienen porque ser iguales.

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Memoria y emoción

Hoy recuperamos en este post la figura de Gordon H. Bower un investigador que a lo largo de los últimos 25 años ha aportado importantes datos sobre el modo en el que los estados afectivos influyen sobre nuestros procesos cognitivos. Deseamos que lo disfruteis.

Sus investigaciones ponen de manifiesto que la percepción, la atención, el aprendizaje, el recuerdo y los juicios que hacemos sobre los acontecimientos cotidianos pueden estar muy influenciados por los estados de ánimo que sentimos cuando tienen lugar esos procesos cognitivos.

Es cierto que podemos ser objetivos y analíticos, que podemos reflexionar fríamente sobre la realidad, pero muchas de nuestras decisiones e interpretaciones de los acontecimientos están influenciadas por nuestros afectos y estados de ánimo. En muchos casos, incluso, los justifican.

Bower realizó investigaciones sobre nuestra manera de almacenar y evocar los recuerdos dependiendo del estado de ánimo. Pidió a una serie de personas que memorizasen listas de palabras pasando por diferentes estados de ánimo. Luego, observó sus diferencias a la hora de recordar estas palabras, mientras pasaban también por diversos estados de ánimo. De esta manera encontró una tendencia a recordar con mayor facilidad los elementos memorizadas en un estado de ánimo semejante al que tenemos en el momento de evocarlas. Estando tristes, evocaremos más fácilmente ideas o vivencias que se guardaron en la memoria estando nosotros tristes, y lo mismo pasa con otros estados de ánimo.

Del mismo modo, nuestro estado de ánimo afectará en el momento de seleccionar qué es lo que guardamos en la memoria: cuál es aquella información que será más importante para su posterior recuperación. Así, estando de buen humor prestaremos más atención a las cosas que valoramos como positivas, y serán estos recuerdos los que más fácilmente se evoquen después.

Os invitamos a conocer más sus investigaciones, profundizar en ellas ya que aportan datos curiosos sobre la relación entre el estado de ánimo, el recuerdo emocional de la memoria, el efecto aprendizaje y la codificación de la información.

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La belleza real toca el corazón

Interesante experimento donde a un grupo de personas les van mostrando una serie de fotografías de mujeres para que describan su belleza. Mientras van describiendo las fotos, con un aparato les van midiendo las pulsaciones.

Cuando les enseñan las fotos de sus hijas, sus mujeres, sus abuelas, todo cambia y las pulsaciones comienzan a subir.

Los quejicas

Según una investigación realizada en la Carnegie Mellon University, en una conversación de una hora, expresamos unas 50 veces nuestra insatisfacción o nos quejamos directamente por algo. Y no es extraño porque las quejas también pueden ser una especie de pegamento social. De hecho, no hay nada que una más a las personas que una insatisfacción compartida.

Quejarse es producto de una acumulación de emociones reprimidas, actualmente podemos encontrarnos con personas que se quejan todo el tiempo independientemente de lo que ocurra.

Según otro estudio realizado en la Friedrich Schiller University, cuando nos quejamos activamos a nivel cerebral una respuesta de estrés que puede llegar a dañar las conexiones neuronales de áreas como el hipocampo, vinculada a la memoria y la capacidad para resolver problemas. Lo mismo ocurre cuando escuchamos a alguien lamentarse.

¿Cómo podemos actuar frente a las personas quejicas?

Escuchándolos, es importante dejarlos expresar sus sentimientos sin contrariarlos. A veces las quejas tienen la misión de señalarnos un estado de insatisfacción, algo que nos impide sentirnos bien. En ese caso, se trata de adoptar una actitud proactiva.

No necesitamos ponernos de acuerdo con ellos, ni darles la razón ya que si lo hacemos lo único que lograremos es que sigan quejándose.

Otra pauta que podemos emplear con personas que expresan la queja de forma reiterativa es transformar el lenguaje, para que aprendan a enfocarse en lo positivo, en la acción. Por ejemplo, en vez de decir: “debo..” podemos decir: “voy…” o “elijo…”. Se trata de que ganen confianza en si mismos.

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