El sonido de mi silencio

Hoy os propongo realizar el primer ejercicio de mindfulness.

Para ello recordar que debereis sentaros en una silla, los pies en contacto con el suelo y el resto del cuerpo con una postura equilibrada donde los músculos esten lo más relajados posible.

Cerramos los ojos y a continuación realizamos una respiración profunda, soltamos el aire. Asi hasta tres veces seguidas.

A continuación llevaremos la atención a la postura en la que nos encontramos. Repasaremos una a una las diferentes partes de nuestro cuerpo comenzando por los pies y llegando hasta la cabeza.

Al finalizar volvemos a respirar profundamente y poco a poco abrimos los ojos y volvemos a tomar contacto con el exterior.

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Los hemisferios cerebrales

El cerebro humano consta de dos hemisferios unidos por el cuerpo calloso. Ambos hemisferios están relacionados con áreas muy diversas de actividad y funcionan de modo muy diferente, aunque complementario.

Conocer donde están alojadas dichas funciones será factor clave paral saber qué parte del cerebro utiliza la persona con la que estoy dialogando.

hemisferios                       (Grinder, M., 1991)

Ningún hemisferio es más importante que el otro. Para poder realizar cualquier tarea necesitamos usar los dos hemisferios, especialmente si es una tarea complicada. Lo que se busca siempre es el equilibrio.

«La mente intuitiva es un don sagrado, la mente racional un sirviente fiel. Es paradójico que en el contexto de la vida moderna adoremos al sirviente y profanemos al divino» Albert Einstein.

Cambiando la perspectiva de la vida

Hoy hablaremos de Mindfulness una herramienta inspirada en la meditación oriental que nos invita a estar despiertos y plenamente atentos y nos ofrece una oportunidad para conocernos con mayor profundidad.

Los fundamentos de esta técnica los encontramos en las primeras enseñanzas budistas y nacen de la firme convicción de que todos los seres humanos experimentamos el mundo de un modo concreto.

Cuando somos niños experimentamos el mundo con curiosidad, estando totalmente presentes en el momento que vivimos. A través del mindfulness vamos a recuperar esta actitud y la vamos a incorporar a nuestra vida de adultos. Desarrollaremos la curiosidad y la percepción tanto interiormente como exteriormente para vivir el momento.

En nuestra vida adulta nos han educado para analizar y dar sentido a nuestras experiencias mediante la reflexión y esto es algo que vamos a cambiar practicando mindfulness ya que estaremos atentos a lo que nuestros sentidos nos transmitan siendo conscientes y prestando atención a cada una de las experiencias sin analizarlas, solo viviéndolas.

En próximos post nos iremos adentrando en esta maravillosa técnica que nos ayudará a escapar de las tan temidas reacciones automáticas.

equilibrio

La comunicación esencial.

NI ME EXPLICO, NI ME ENTIENDES – Xavier Guix.

Conocí a Xavier en el máster que estoy realizando este año sobre Ecología Emocional y me enganchó rápidamente. Me llamó la atención como transmite, la pasión que pone al hablar y su gran conocimiento del ser humano, así que cuando vi este libro hace unas semanas no dude en comprármelo. Hoy os lo recomiendo tras haber finalizado su lectura.

Es un libro ameno y práctico que trata sobre la comunicación humana. Comunicar ideas y sentimientos es algo tan inherente a las personas que a menudo lo damos por supuesto. Pero si miramos a nuestro alrededor con atención, nos damos cuenta de que la mayoría de los problemas cotidianos de las personas, grupos y organizaciones están relacionados con la comunicación.

Cuando las relaciones andan bien todo va bien, pero cuando van mal se traducen en dificultades de comunicación y es entonces cuando empezamos a plantearnos porque es tan difícil entenderse.

Espero que os guste y que os animéis a comentar lo que os sugiere.

Cuando nuestro cuerpo habla.

La palabra expresión significa «deseo de manifestarse de alguna manera para decir lo que se piensa, lo que se siente o lo que se quiere» y este acto de comunicación puede llevarse a cabo por medio del cuerpo. De hecho el término «expresión corporal» tiene como objetivo fundamental dar forma a lo que se comprende y a lo que se siente, mostrarlo y saber comunicarse tanto a nivel personal como grupal.

Cuando somos niños aprendemos a utilizar nuestro cuerpo para comunicarnos, expresar sentimientos, dramatizar situaciones, hacer énfasis en las cosas significativas, etc… nuestra comunicación se produce por tanto a través de los gestos, posturas y posiciones que adoptamos.

Cuando nos relacionamos con los demás estamos pendientes de su expresión gestual. A la vez que escuchamos sus palabras contemplamos los gestos que refuerzan, contradicen o complementan su conversación y que en ocasiones nos revelan claramente lo que el otro está pensando realmente.

Gran parte de nuestra conducta no verbal básica es aprendida, y el significado de los movimientos y gestos está determinado por el tipo de sociedad donde hemos crecido.

Si quieres aprender a escuchar a tu cuerpo cuando habla te propongo que comiences con un ejercicio sencillo. De forma consciente establece un periodo de 15 o 20 minutos de observación de tu propio lenguaje corporal en alguna actividad cotidiana que tengas programada. Observa atentamente tus gestos y movimientos y más tarde cuando estés a solas recuerda las palabras que acompañaban los gestos y reflexiona sobre si su función era de acompañamiento, de refuerzo, etc… anota tus conclusiones.

Proponte una rutina semanal y cuando finalice el primer mes del ejercicio realiza una valoración del mismo en la que puedas analizar por ejemplo si eres coherente en tu lenguaje verbal y gestual, como enfatizas determinados aspectos de tu discurso y otros aspectos que posiblemente ya tengas anotados.

El resultado te aportará información clave sobre tu comunicación hacia los demás. Una vez tengas la información tu decides que haces con ella.

La armonía fluye entre las sartenes.

Charlando con mi primo sobre la idea de elaborar el blog me sugirió que escribiera sobre este tema combinando las ancestrales recetas familiares con las emociones. Inicialmente no tenia clara la idea de como enfocar la cuestión, ya que no veía como vincular el fantástico hervido de mi abuela con las emociones, y entonces pensé en los orígenes de su comida.

Mi familia de origen almeriense posee un recetario abundante y singular donde podemos encontrar platos que no se pueden localizar en otras comarcas españolas como por ejemplo las migas de harina, los gurullos o las patatas en ajopollo que nacen en una cocina donde en ocasiones hay que apañárselas con recursos escasos, hecho este que potencia la imaginación.

Cada persona que tiene un fogón al alcance de la mano desarrolla su creatividad y además deja fluir sus emociones en la tarea. Todos hemos escuchado en alguna ocasión la frase «esta hecho con amor» y la verdad es que no podría ser de otra manera.

Cuando veo a mi abuela cocinar disfruto de toda una experiencia llena de sabores, emociones, recuerdos, sensaciones y texturas. Lo primero es olvidarse de las prisas, aquí todo tiene su momento y ritmo preciso y el estrés hay que dejarlo en la puerta. Según va incorporando ingredientes al plato me cuenta porque lo hace de esta manera y casi siempre evoca recuerdos con su madre, en los que ella la iniciaba en este aprendizaje. La armonía fluye entre las sartenes y las ollas por el toque de pasión que ella pone en el plato, es un ritual que no me canso de contemplar y en el que al final ella siempre me hace participar aunque sea de pinche.

Como podréis observar no hay actividad más emocional que esta, que reúne muchos ingredientes fundamentales: generosidad, experiencia, felicidad, compartir, sencillez, gratitud, creatividad, amor, acción, atención plena, ilusión, ternura, respeto, crecimiento, etc.

El sabor de nuestras recetas se mezcla con la historia, como un elemento más que provoca el recuerdo de la infancia. Este espacio culinario creado con mi abuela es bello y nos permite compartir afectos, cuanto más damos más tenemos, nos conecta con nuestra esencia.