Lo más valioso que tienes…

Hoy os comparto unas bellas palabras que siendo sencillas a veces no resultan fáciles de gestionar e integrar.


Deja ir a la gente que no está lista para amarte.
Esto es lo más difícil que tendrás que hacer en tu vida y también será lo más importante.
Deja de tener conversaciones difíciles con personas que no quieren cambiar.
Deja de aparecer para las personas que no tienen interés en tu presencia.
Sé que tu instinto es hacer todo lo posible para ganar el aprecio de los que te rodean, pero es un impulso que roba tu tiempo, energía, salud mental y física.
Cuando empiezas a luchar por una vida con alegría, interés y compromiso, no todo el mundo estará listo para seguirte a ese lugar.
Eso no significa que tengas que cambiar lo que eres, significa que debes dejar ir a las personas que no están listas para acompañarte.
Si eres excluid@, insultad@, olvidad@ o ignorad@ por las personas a las que les regalas tu tiempo, no te haces un favor al seguir ofreciéndoles tu energía y tu vida.
La verdad es que no eres para todo el mundo y no todos son para ti.
Esto es lo que hace tan especial cuando encuentras a personas con las que tienes amistad o amor correspondido.
Sabrás lo precioso que es porque has experimentado lo que no lo es.
Hay miles de millones de personas en este planeta y muchas de ellas las vas a encontrar a tu nivel de interés y compromiso.
Tal vez si dejas de aparecer, no te busquen.
Tal vez si dejas de intentarlo, la relación termine.
Tal vez si dejas de enviar mensajes, tu teléfono permanecerá oscuro durante semanas.

Eso no significa que arruinaste la relación, significa que lo único que la sostenía era la energía que solo tú dabas para mantenerla.
Eso no es amor, es apego.
¡Es dar una oportunidad a quien no lo merece!
Tú mereces mucho más.
Lo más valioso que tienes en tu vida es tu tiempo y energía, ya que ambos son limitados.
A las personas y cosas que le des tu tiempo y energía, definirá tu existencia.
Cuando te das cuenta de esto empiezas a entender por qué estás tan ansios@ cuando pasas tiempo con personas, actividades o espacios que no te convienen y no deben estar cerca de ti.
Empezarás a darte cuenta que lo más importante que puedes hacer por ti mism@ y por tod@s los que te rodean, es proteger tu energía más ferozmente que cualquier otra cosa.
Haz de tu vida un refugio seguro, en el que solo se permiten personas “compatibles” contigo.
No eres responsable de salvar a nadie.
No eres responsable de convencerles de mejorar.
¡No es tu trabajo existir para la gente y darles tu vida!
Te mereces amistades reales, compromisos verdaderos y un amor completo con personas saludables y prósperas.
La decisión de tomar distancia con personas nocivas, te dará el amor, la estima, la felicidad y la protección que te mereces.
– Anthony Hopkins

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Ver el amor

Hoy os comparto este vídeo donde podemos escuchar a Valarie Kaur  definiendo el amor como revolucionario, cuando lo vertimos en tres direcciones: hacia los demás, hacia nuestros oponentes y hacía nosotros mismos.

¡Interesante reclamar el amor como una ética pública! Una forma más profunda de liderar con AMOR, en un momento como el actual. Porque el amor es más que un sentimiento: el amor es un dulce trabajo que puede ser modelado, enseñado y practicado.

La vida es lo que hacemos de ella

“Se dice que el discípulo de un venerable sabio estaba extrañado y sorprendido de que su maestro estuviese siempre sonriente y feliz a pesar de las dificultades que vivía. Intrigado, un día, le dijo: – Maestro, ¿cómo es que siempre se te ve tan contento y satisfecho?

El maestro le dijo: – Amigo mío, no hay secreto alguno en esto. Cada mañana cuando me despierto me hago esta pregunta a mí mismo: ¿Qué escojo hoy? ¿Alegría o tristeza? Y siempre escojo alegría.”

Nada puede reemplazar a la voluntad. La vida es, en definitiva, lo que nosotros hacemos de ella y no algo ya escrito o predeterminado y, en función de cómo nos posicionamos, vamos a percibir unas cosas y no otras.

La queja y el lamento no nos conducen a nada más que al victimismo y la fatalidad. Elegir conectarnos a energías limpias, renovables y no contaminantes como la curiosidad, las caricias, la alegría, el silencio y la fortaleza puede marcar la diferencia.

Decidir qué tipo de persona queremos ser y, en función de esta elección, pasar a la acción coherente, aunque no sea fácil es nuestra propuesta.

Si tenemos claro quienes somos y cómo queremos llegar a ser, no vamos a permitir que el mal humor de otro, su conducta irrespetuosa, o los paisajes que la vida nos presenta de repente nos hagan perder el control.

¿Acaso queremos que decidan otros qué tipo de personas vamos a ser nosotros?

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¿Estas satisfecho con tu vida?

El bienestar emocional de cada persona depende de las circunstancias que nos rodean y de la interpretación que hacemos de estas circuntancias.

La educación emocional nos invita a aportar acciones preventivas, a traves de algunas propuestas que contribuyen significativamente al bienestar emocional:

  • Expresar afecto, cuando expresamos nuestros sentimientos y emociones mantenemos relaciones que repercuten positivamente en nuestros estados de ánimo.
  • Reír, la risa estimula la mayor parte de los sistemas fisiológicos del cuerpo y tiene efectos positivos sobre nuestro sistema inmunitario. Una buena carcajada acelera nuestro ritmo cardíaco y mejora la circulación.
  • Fijarse objetivos realistas, si tenemos en cuenta nuestro tiempo disponible y nuestras posiblidades y limitaciones, nuestras metas serán alcanzables.
  • Visión positiva, fijarnos en lo que tenemos, estar atentos a todo lo que nos construye y motiva, repercute positivamente en la salud.
  • Escuchar música, bailar y cantar, provoca estados emocionales positivos que suponen un estupendo tratamiento para nuestro cuerpo.
  • Flexibilidad, alcanzar la perfección es imposible. Ser permisivo con uno mismo y con los demás nos ayudará en el camino y nos librara de la autoexigencia.
  • Practicar el Altruismo, ayudar a los demás, nos conduce a sentirnos mejor con nosotros mismos.
  • Los vínculos sociales, el contacto social es un estímulo positivo y una fuente de satisfacción personal.
  • Relajarse, practicar técnicas de relajación, respiración y meditación es una manera de disfrutar del espacio con uno mismo.
  • No atender a la negatividad de los otros, evitar dejarnos influir por gente que está permanentemente descontenta, insatisfecha, frustrada,etc. y propiciar encuentros con personas alegres que nos transmiten energía positiva.
  • Ejercicio físico, la práctica de ejercicio tiene efectos positivos sobre la salud física y psíquica.
  • Sentido del humor, relativizar situaciones conflictivas es saludable. Ayuda a prevenir enfermedades, relaja y disminuye la tensión. Alegra la vida y hace posible expresar sentimientos sin provocar estrés.
  • Valorar los logros, disfrutar de los avances que conseguimos es una forma de generar emociones positivas y potenciadoras.
  • Gestionar el tiempo, reservar tiempo para uno mismo es fundamental. Un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo: tiempo para el trabajo, tiempo para la familia y tiempo para mis intereses personales.

¿Te animas a compartir que factores te producen bienestar emocional a ti? Estaré atenta a vuestras respuestas.

conectados

El coleccionista de insultos.

Cerca de Tokio vivía un gran samurái, ya anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo a los jóvenes. A pesar de su edad, existía la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario.

Cierto día un guerrero conocido por su falta de escrúpulos pasó por la casa del anciano. El guerrero era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba a que el adversario hiciera su primer movimiento y, gracias a su experiencia para captar los errores, contratacaba con velocidad fulminante.

El jóven e impaciente guerrero nunca había perdido una batalla. Conociendo la reputación del samurái, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su fama y así se lo hizo saber. Los estudiantes que se encontraban presentes se manifestaron en contra de la idea, pero el anciano aceptó el desafío.

Fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven empezó a provocar al anciano. Arrojó algunas piedras en su dirección, lo escupió en la cara y le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a todos sus ancestros. Durante varias horas hizo todo lo posible para sacarlo de sus casillas, pero el anciano permaneció impasible.

Al final de la tarde, ya exhausto y vencido, el joven guerrero se retiró de la plaza. Algunos estudiantes del samurái decepcionados por el hecho de que su maestro hubiera aceptado tantos insultos y provocaciones se acercaron y le preguntaron:

– Maestro ¿cómo ha podido soportar tanta humillación? ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que podría perder la lucha en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?

El anciano respondió:

– Si alguien se acerca a tí con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo?

– Por supuesto, a quién intentó entregarlo – Respondió uno de los estudiantes.

– Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos – añadió el maestro. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo. Nadie nos agrede o nos hace sentir mal, somos nosotros los que decidimos cómo sentirnos.- Y dándose la vuelta el maestro comenzó a caminar hacia su casa.

maestro

¿Consumes responsablemente?

¿Necesito lo que voy a comprar? Si nos hiciéramos esta pregunta a menudo probablemente habría cosas que no adquiriríamos ya que no son primordiales para nuestra existencia.

El consumo responsable trata de concienciarnos para consumir menos, eligiendo sólo lo necesario y prestando atención a cómo nos influye la publicidad en la creación de nuevas necesidades superfluas.

Se «nos vende» como actividad cotidiana ir de compras, incluso a veces se sugiere en determinados contextos como una forma apropiada para desconectar, relajarte,… en otros se ofrece la imagen de que cuanto más poseas mas feliz serás. Ha llegado el momento de tomar el control y utilizar nuestro propio criterio, entre otras cosas para promover la construcción de un mundo más sostenible.

Algunas de estos interrogantes me serán útiles a la hora de ejercer un consumo responsable: ¿Quiero satisfacer un deseo o una necesidad? ¿Estoy eligiendo libremente o comprando compulsivamente? ¿Puedo pasar sin este producto? ¿Cómo me voy a deshacer de él una vez haya terminado de usarlo? ¿Cómo se elaboró el producto?

El cambio social parte de nosotros, de nuestros hábitos de consumo. A mayor responsabilidad mayor protección del medio ambiente, mayor solidaridad, mayor satisfacción. Os animo a practicarlo.