El asco

La emoción de asco, aversión o repugnancia ha sido reconocida como una emoción básica desde el pionero trabajo de Darwin. Se considera como una emoción básica porque tiene un sustrato neutral innato, una expresión universal también innata, un único estado motivacional-afectivo y un patrón de respuesta asociado que es relativamente estable a lo largo de distintas situaciones, culturas e incluso especies.

Se caracteriza por una expresión facial concreta, un distanciamiento del objeto o situación que la produce, una manifestación fisiológica (náusea) y una sensación característica (repulsión).

asco

En el sentido más general el término asco define una marcada aversión producida por algo fuertemente desagradable o repugnante. Es la respuesta emocional causada por la repugnancia que se tiene a alguna cosa o por una impresión desagradable causada por algo.

El proceso cognitivo del asco supone que el evento es valorado por la persona como muy desagradable. La relevancia del mismo se considera importante para el bienestar del cuerpo.

Cumple con funciones adaptativas, prepara el organismo para que ejecute eficazmente un rechazo de las condiciones ambientales potencialmente dañinas, movilizando la energía necesaria para ello y dirigiendo la conducta al alejamiento del estímulo desencadenante. Tiene como finalidad funcional potenciar los hábitos saludables, higiénicos, y adaptativos. (Rozin, Haidit y McCauley, 2000)

La cara de asco es familiar y reconocida en muchas culturas.

En su vertiente más negativa, el asco es utilizado como un mecanismo de control social jugando un papel importante en los juicios morales y en la violencia.

¿Afecto, estado de ánimo o emoción?

Es fundamental cuidar el lenguaje, ser cuidadoso con los términos que utilizamos para describir los fenómenos o procesos y mecanismos que los generan. En algunos campos estamos lejos de haberlo alcanzado y utilizamos términos comunes lo cual lleva ocasionalmente a confusiones y dificultades de comunicación.

A veces, en el estudio de la emoción han surgido importantes polémicas entre teóricos e investigadores como consecuencia de esa falta de rigor en el uso de algunos términos.

Algunos profesionales se han hecho conscientes de este problema y han sugerido las siguientes distinciones terminológicas entre las palabras afecto, estado de ánimo y emoción que hoy os traemos aquí ya que conviene tenerlas presentes. No se trata de matizaciones absolutas aunque si clarificadoras.

  • AFECTO, es un término genérico que describe cualquier experiencia que incluya un componente evaluativo: doloroso/placentero, agradable/desagradable, bueno/malo, etc. Las sensaciones de dolor y placer, son tipos de afectos.
  • EMOCIÓN, suelen ser desencadenadas por acontecimientos y circunstancias particulares, se distinguen por su elevada intensidad y tienen una duración más bien reducida, aunque depende de como las expresemos.
  • ESTADOS DE ÁNIMO, no suelen tener un inicio y final delimitado, su intensidad suele ser más bien reducida y su duración más prolongada.

Lo importante es que nos demos cuenta que aunque no suelen hacerse distinciones en la literatura los procesos implicados a nivel psicológico no tienen porque ser iguales.

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Emocionante

Las emociones nos preparan para adaptarnos y responder al entorno. Su función principal es la adaptación para lograr la supervivencia. Son muy valiosas al hacer que nos ocupemos de lo que realmente es importante en nuestra vida en este momento.

A través de la información que traen nos avisan de cosas que son peligrosas y que debemos evitar o cosas que son agradables y a las que debemos acercarnos. Cada emoción parece tener su propio modo de reacción fisiológica que puede incluir desde cambios en el sistema nervioso como por ejemplo: aumento en el ritmo del corazón, erizamiento del vello, etc…

Su comprensión nos lleva  a explicar qué nos pasa cuando reaccionamos ante determinados estímulos, sean éstos externos o internos y por qué lo hacemos.

La inteligencia emocional nos es una teoría más sobre cómo funcionan las emociones, sino que es un desarrollo sobre cómo utilizar óptima y adaptativamente las emociones. Se trata de la habilidad para percibir, valorar y expresar las emociones adecuadamente y adaptativamente. La habilidad para comprender las emociones, el uso de los recursos emocionales y la habilidad para regular las emociones en uno mismo y en los demás.

Mayer y Salovey en 1997 y Mayer, Caruso y Salovey en 2000 estudiaron la inteligencia emocional y concluyeron que las personas que poseen una alta inteligencia emocional tienen una estructura de pensamiento flexible, adaptan sus modos de pensar a las diferentes situaciones, se aceptan a sí mismos y a los demás, suelen establecer relaciones gratificares y generalmente tienden a conceder a los otros el beneficio de la duda.

El modelo de estos cuatro autores está compuesto por cuatro habilidades básicas fundamentales:

  • Percepción (habilidad para percibir las propias emociones y las de los demás)
  • Facilitación (habilidad para generar, usar y sentir las emociones como necesarias para comunicar sentimientos)
  • Comprensión (habilidad para comprender la información emocional)
  • Regulación (habilidad para estar abierto a los sentimientos y modular los propios)

Hay discrepancia entre autores sobre las habilidades que pone en marcha una persona emocionalmente inteligente, aunque prácticamente todos están de acuerdo en que se trata de hacer que la vida sea más fácil y feliz.

feliz

¿Qué hace a una emoción ser útil?

Las emociones son útiles y beneficiosas según Reeve (1994) por su función adaptativa, social y motivaciones.

La función adaptativa de las emociones fue puesta de manifiesto en primer lugar por Darwin, quien argumentó que la emoción sirve para facilitar la conducta apropiada a cada situación, lo cual le confiere un papel de extraordinaria relevancia en la adaptación.

La función más importante de la emoción es precisamente la de preparar al organismo para que ejecute eficazmente una conducta exigida por las condiciones ambientales que movilice la energía para ello y que dirija la conducta a un objetivo determinado.Un ejemplo sería ante la emoción de asco la función adaptativa sería el rechazo ya que sirve para producir respuesta de evitación ante un estímulo desagradable o dañino, aunque también puede servir para potenciar el desarrollo de los hábitos saludables.

cara-de-ascoLa función social de las emociones se basa en la expresión de las mismas. Permite a las demás personas predecir el comportamiento que vamos a desarrollar y a nosotros el suyo, lo que tiene un valor importante en los procesos de relación interpersonal ya que facilita la realización de conductas sociales.

La falta de comunicación o represión emocional, también puede cumplir una función social y de forma general suele producir malos entendidos que no se hubieran producido en el caso de que los demás hubieran conocido el estado emocional en el que nos encontrábamos.

La función motivacional se produce cuando una emoción puede determinar la aparición de la propia conducta motivada, dirigirla hacia determinada meta y hacer que se ejecute con un cierto grado de intensidad. Por ejemplo el miedo crea una tendencia a escapar pero me puedo dar cuenta de que la amenaza va dirigida a otra persona y entonces me quedo, reinterpret el acontecimiento. De esta manera la emoción me permite flexibilizar tanto la interpretación que hago del acontecimiento como la elección de respuesta más adecuada.

Esta función representa una alternativa evolucionista muy importante ya que juega un papel fundamental para la energía de la conducta motivada y sobre todo en el proceso de percepción, razonamiento y acción motivadora.

Los quejicas

Según una investigación realizada en la Carnegie Mellon University, en una conversación de una hora, expresamos unas 50 veces nuestra insatisfacción o nos quejamos directamente por algo. Y no es extraño porque las quejas también pueden ser una especie de pegamento social. De hecho, no hay nada que una más a las personas que una insatisfacción compartida.

Quejarse es producto de una acumulación de emociones reprimidas, actualmente podemos encontrarnos con personas que se quejan todo el tiempo independientemente de lo que ocurra.

Según otro estudio realizado en la Friedrich Schiller University, cuando nos quejamos activamos a nivel cerebral una respuesta de estrés que puede llegar a dañar las conexiones neuronales de áreas como el hipocampo, vinculada a la memoria y la capacidad para resolver problemas. Lo mismo ocurre cuando escuchamos a alguien lamentarse.

¿Cómo podemos actuar frente a las personas quejicas?

Escuchándolos, es importante dejarlos expresar sus sentimientos sin contrariarlos. A veces las quejas tienen la misión de señalarnos un estado de insatisfacción, algo que nos impide sentirnos bien. En ese caso, se trata de adoptar una actitud proactiva.

No necesitamos ponernos de acuerdo con ellos, ni darles la razón ya que si lo hacemos lo único que lograremos es que sigan quejándose.

Otra pauta que podemos emplear con personas que expresan la queja de forma reiterativa es transformar el lenguaje, para que aprendan a enfocarse en lo positivo, en la acción. Por ejemplo, en vez de decir: “debo..” podemos decir: “voy…” o “elijo…”. Se trata de que ganen confianza en si mismos.

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El origen de los “apegos” alimenticios.

Según Montse Bradford los apegos alimenticios son carencias energéticas. Si éstas provienen de una alimentación desequilibrada podrían tener dos orígenes:

  • Origen físico: cuando una persona tiene déficit de minerales (desea patatas fritas saladas) o proteínas (desea jamón) o carbohidratos (desea chocolate).
  • Origen energético: cuando una persona desea cierto alimento capaz de generar calor, relajación, energía rápida, subida de glucosa, etc.

Muchas personas afirman tener problemas de apego a ciertos alimentos. Se sienten culpables ya que no pueden parar de comer esto o aquello, en un preciso momento del día o cuando se sienten de ésta u otra manera. Piensan que no tiene solución, su energía es baja, su autoestima es casi inexistente.

El apego alimenticio puede venir por una carencia a nivel del cuerpo físico, emocional, mental o por una desconexión interior o espiritual. Cuando deseamos un alimento apego, casi siempre se trata de algo muy específico. ¿Por qué se selecciona algo tan particular? pues porque en dicho alimento hay un efecto, una reacción, y realmente eso es lo que se busca. La palabra “emoción”, en inglés emotion, (e-motion), significa energía en movimiento. Expresa que, según la emoción que generemos, obtendremos una u otra forma de energía.

Cuando hay apego excesivo a cierto alimento o sustancia, estamos interiormente muy vacíos, o en realidad nunca nos hemos escuchado. No hemos encontrado nuestra pasión o no hemos aprendido a escucharnos y a querernos por lo que somos.

Con el conocimiento energético de los alimentos y de las necesidades de nuestros cuerpos (físico, emocional, mental) se genera sabiduría y libertad de acción. Nos sentimos más equilibrados, entendiendo el porqué de nuestros deseos.

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Poema 50.

Todo esto está en mí. No sé qué es, pero sé que está en mí.

Retorcido y sudando, mi cuerpo queda luego tranquilo y despejado.

Y duermo, duermo mucho…

No lo conozco; no tiene nombre, es sólo una palabra que nadie ha dicho nunca.

No está en un diccionario, y nadie lo ha expresado ni captado en un símbolo.

Y gira sobre algo que es mayor que la tierra donde yo me sostengo.

La creación es para eso como el amigo que me despierta alegre con su abrazo.

Quizá pueda decir alguna cosa más…Bosquejos…

Imploro por todos mis hermanos y hermanas.

¿Lo veis, hermanos y hermanas míos muy queridos?

No es el caos ni la muerte… Es la forma, es la unidad, el orden…

Es vida eterna… ¡Es la alegría!

Walt Whitman.

(Canto a mí mismo)

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