Sembrando las semillas de la esperanza

Jane Goodall nos comparte en este vídeo un interesante mensaje para reflexionar:

«Si realmente quieres algo, y realmente trabajas duro, y aprovechas las oportunidades, y nunca te rindes, encontrarás una manera».

A través de sus experiencias Jane deja entrever aspectos clave de una educación que promueve el empoderamiento de l@s jóvenes y niñ@s:

  • Curiosidad, hazte preguntas.
  • Encuentra las respuestas por tí mism@.
  • Comete errores pero no te rindas.
  • Aprende de tu paciencia.

Culpa y Vergüenza

Hay una tendencia a agrupar la culpa y la vergüenza bajo el nombre de «emociones conscientes», los expertos nos dicen que un rasgo fundamental de las dos es que surgen cuando se produce una valoración o juicio de la persona sobre sus propias acciones.

¿En que diferenciamos la culpa y la vergüenza?

Os comparto varios puntos de vista de distintos profesionales:

  • Piers y Singer (1971) sostienen que la culpa aparece cuando se transgreden ciertas normas o reglas , y la vergüenza cuando no se alcanzan ciertos estándares y metas.
  • Ausubel, 1995; Benedict 1946 están de acuerdo en que la vergüenza es una emoción más pública que surge de la desaprobación de los demás y requiere de la presencia de los otros; mientras que la culpa es más privada, surge de la propia desaprobación y no requiere de observadores externos.
  • Tangney (1999) dice que lo que diferencia a la culpa y la vergüenza es el modo en que la persona interpreta sus fallos. Sostiene que mientras que la experiencia de la vergüenza tiene el foco de atención de la persona en el yo, en la culpa lo es la conducta.

Hay datos empíricos que apoyan cada punto de vista, también dependiendo del contexto cultural donde se produzcan.

culpa

Otro aspecto a observar es sus implicaciones interpersonales. Mientras que la vergüenza provoca el deseo de desaparecer, la culpa mantiene a la persona ligada a la situación interpersonal, señalándole el camino hacia la acción reparadora.

Tangney (1991) en diversos estudios realizados constata que las personas tendentes a la vergüenza ante el sufrimiento ajeno, son poco propensas a experimentar empatía centrada en el otro y, en cambio, tienden a experimentar malestar personal. Igualmente, cuando las personas describen sus experiencias de culpa mencionan mayores sentimientos empáticos  hacia las otras personas implicadas en la situación que cuando describen experiencias de vergüenza.

En el fondo de la vergüenza se aloja el miedo a ser menos considerado por los otros o mal visto, aspectos que tienen que ver mucho con el rechazo social. En el caso de la culpa  se aloja el descontento que sentimos hacia nosotros mismos por haber actuado de forma no adecuada.

«La vida es lo que hacemos de ella. Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos» Fernando Pessoa