¿Amas o estas apegado?

El apego y expectativas son limitaciones del amor. Cuando el apego surge en el lugar del amor, se ve al otro como alguien separado, a sus aferramientos y necesidades.

El apego es condicional, busca el control y teme la pérdida. Pregúntale a tu corazón si el apego ha reemplazado el amor. Si le hablamos a nuestro corazón, siempre nos dirá la verdad.

Cuando nos preocupamos por los otros con expectativas, realmente queremos que sean de otra manera. El apego a nuestras esperanzas y deseos, a nuestras expectativas sutiles, destruye el espacio tierno del amor. Incluso las expectativas más benevolentes pueden sentirse como presiones y juicios hacia el otro.

El amor es generoso y no implica obligaciones. Se satisface a sí mismo. Es valiente. El amor ofrece generosidad sin imponer exigencias de devolución.

Jack Kornfield

autoestima

El mayor logro, la mayor riqueza.

¿Y si antes de configurar nuestro plan de acción tuviéramos en cuenta estas sabías palabras?

El mayor logro es la ausencia de ego

La mayor riqueza es la maestría de uno mismo

La mayor cualidad es el buscar el beneficio de otros

La mayor acción es no resignarse a los usos mundanos

La mayor magia es la transmutación de las pasiones

La mayora generosidad es el desapego

La mayor bondad es una mente pacífica

La mayor paciencia es la humildad

El mayor esfuerzo es no fijarse en los resultados

La mayor meditación es una mente que deja ir

La mayor sabiduría es ver a través de las apariencias

Atisha

sabiduria natural

¿Qué nos está pasando?

Una de las características que siempre ha diferenciado a los seres humanos de los demás habitantes del planeta ha sido, entre otras, su poder de socialización. La capacidad de relacionarse con otros seres humanos y de crear vínculos es una pieza clave en el día a día de la persona.

Estas relaciones que establecemos son el sostén de parte de nuestro equilibrio personal ya que nos motivan, nos dan fuerza para continuar, nos ayudan a crecer y mejorar y por tanto son parte importante de nuestro aprendizaje personal. Se producen en diferentes entornos sociales: familia, pareja, amigos.. y cada uno ostenta un papel fundamental en nuestra vida, sin ellos no estaríamos completos.

A lo largo de mi vida, he podido observar la generosidad en las relaciones humanas y sobre todo la solidaridad de que son capaces las personas para con otras que se encuentran en inferioridad de condiciones, pero últimamente algo está pasando.

Continuamente observo fenómenos que me inducen a pensar que el ser humano necesita más ayuda que nunca.  Caminamos por la calle ciegos a realidades que ocurren a nuestro alrededor, apretamos el paso para no ver la realidad. ¿Dónde está nuestra solidaridad para con los demás?

Estamos demasiado embebidos en nuestro «yo». Mis miedos, mis problemas, mis… ¿qué pasa con lo que sucede a nuestro alrededor? No permitamos que nos digan como hemos de comportarnos o como debemos pensar, basta de prejuicios y miedos. Conformemos nuestras propias opiniones a través de la lectura y las relaciones con otros, conformemos nuestra propia felicidad con los medios y valores que tenemos a nuestro alcance, en definitiva conformemos nosotros mismos nuestra vida, no la dejemos en manos de otros.

Cuando ayudas de corazón a otra persona y esta mejora sus circunstancias personales la satisfacción que sientes es algo incalculable, no se puede comparar con nada material. Pero sobre todo te estás ayudando a tí mismo, el otro te completa, solo no eres nadie.

Es por esto que creo firmemente que todos los seres humanos podemos ser parte de la solución y no del problema, solamente hemos de despertar de esta postura absurda y encogida en la que nos encontramos y ponernos manos a la obra.

«La verdadera generosidad, en relación con el futuro, consiste en dárselo todo al presente». Albert Camus.

La armonía fluye entre las sartenes.

Charlando con mi primo sobre la idea de elaborar el blog me sugirió que escribiera sobre este tema combinando las ancestrales recetas familiares con las emociones. Inicialmente no tenia clara la idea de como enfocar la cuestión, ya que no veía como vincular el fantástico hervido de mi abuela con las emociones, y entonces pensé en los orígenes de su comida.

Mi familia de origen almeriense posee un recetario abundante y singular donde podemos encontrar platos que no se pueden localizar en otras comarcas españolas como por ejemplo las migas de harina, los gurullos o las patatas en ajopollo que nacen en una cocina donde en ocasiones hay que apañárselas con recursos escasos, hecho este que potencia la imaginación.

Cada persona que tiene un fogón al alcance de la mano desarrolla su creatividad y además deja fluir sus emociones en la tarea. Todos hemos escuchado en alguna ocasión la frase «esta hecho con amor» y la verdad es que no podría ser de otra manera.

Cuando veo a mi abuela cocinar disfruto de toda una experiencia llena de sabores, emociones, recuerdos, sensaciones y texturas. Lo primero es olvidarse de las prisas, aquí todo tiene su momento y ritmo preciso y el estrés hay que dejarlo en la puerta. Según va incorporando ingredientes al plato me cuenta porque lo hace de esta manera y casi siempre evoca recuerdos con su madre, en los que ella la iniciaba en este aprendizaje. La armonía fluye entre las sartenes y las ollas por el toque de pasión que ella pone en el plato, es un ritual que no me canso de contemplar y en el que al final ella siempre me hace participar aunque sea de pinche.

Como podréis observar no hay actividad más emocional que esta, que reúne muchos ingredientes fundamentales: generosidad, experiencia, felicidad, compartir, sencillez, gratitud, creatividad, amor, acción, atención plena, ilusión, ternura, respeto, crecimiento, etc.

El sabor de nuestras recetas se mezcla con la historia, como un elemento más que provoca el recuerdo de la infancia. Este espacio culinario creado con mi abuela es bello y nos permite compartir afectos, cuanto más damos más tenemos, nos conecta con nuestra esencia.