Nuestro clima emocional

Cuando hablamos del clima emocional hablamos de emisiones emocionales (la emoción que yo emito hacia afuera) que sumadas persona a persona dan como resultado el clima emocional del grupo.

Las personas que están en ese espacio transmiten sus emociones y esto se nota siempre, aunque no hay un medidor para saberlo. Generalmente lo medimos a través de nuestra percepción personal  de lo que el ambiente nos  esta dando y yo le estoy dando, de esta forma cuando nos sentimos bien decimos que hay un buen clima.  Por el contrario  puede ser un clima caliente cuando no funciona bien y lanzamos emociones nocivas a nuestro entorno y a nosotros mismos lo que también es conocido como calentamiento emocional global.

iraEl clima recalentado es dañino para la naturaleza y para nosotros mismos ya que esas emociones no nos hacen crecer sino que nos hacen sufrir. Podemos por tanto equilibrar el clima recurriendo a varias opciones. Una seria preservar nuestro propio clima y no dejar que este clima sobrecalentado tenga impacto sobre nosotros.

En ocasiones el dejarse influenciar o dejarse contagiar por otros es cómodo pero no es bueno para nosotros así como tampoco lo es el escudarnos en no hacer nada, ya que esta acción también es hacer algo. Es por ello que tenemos la responsabilidad de decidir que dejamos que nos afecte y que queremos lanzar hacia afuera. ¿Dónde estoy yo?

En el clima al emitir emoción a otros, estos reaccionan y se crean entonces los contagios y contaminaciones, al interactuar en base a las emociones recibidas. Si alguien por ejemplo no mide sus expresiones el impacto puede ser alto y el grupo y el clima puede quedar resentido.

Algunos elementos que alteran el clima emocional son los prejuicios, el ego, los juicios categóricos, el individualismo, las prisas, las ofensas,  la actitud, la falta de empatía, el miedo,… mi visión de las cosas condiciona mi comportamiento y por tanto también el clima emocional.

Si estas en contacto con un clima toxico puedes impregnarte sin darte cuenta, por ejemplo amoldándote al otro y sus costumbres. Esta es la parte más fácil, la parte más difícil es ser uno mismo, quedarte con tus convicciones, hacer respetar tus límites. Si me doy cuenta puedo quedarme ahí o alejarme que seria la gestión adaptativa. En ocasiones no me muevo porque si lo veo sufro más y además me hace salir de mi zona de seguridad.

¿Qué eliges?

Cajitas de colores.

Cuando siento un nudo en el estómago me tumbo en el suelo y abro mis cajitas de colores.

Abro la caja roja y dejo que salten al suelo todas las emociones que guardo allí: ira, enojo, furia, cólera, irritación, frustración, miedo, impotencia, rabia, asco, vergüenza…

Abro mi caja negra y de ella salen, apagadas, la soledad, la tristeza, la desesperanza, el abandono, la pena, la angustia, la pesadumbre…

Abro mi caja verde y me encuentro, florecientes, la esperanza, la fe, la ilusión, la curiosidad, el consuelo, la confianza, la compasión…

Abro la caja amarilla y de ella salen las palabras brillantes como el sol: amistad, amor, ternura, alegría, felicidad…

Abro la caja azul y, sin ruido, se despliegan la humildad, la gratitud, la serenidad, la calma, la paz…

Juego con ellas, dejo que se mezclen, las agrupo, las ordeno, las miro y las remiro. Luego decido con cuáles me quiero quedar.

Hoy he escogido tres palabras: verde-confianza, amarillo-amor y azul-calma. Las demás las he devuelto a sus cajitas.

Por cierto…el nudo ya no está.

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