Hace ya tiempo

Hace ya tiempo que no sé de ti
y está la sierra como te gustaba
con el otoño.
Por Escalonias y por San Calixto
a las primeras lluvias han crecido
las hierbas y una seña silenciosa
me entregan tuya en verdor y aroma.
Las ciervas ramonean acebuches
y está la brama resonando fiera,
en el fragor del monte su sollozo.
El venado de sombra taciturna
alza la cuerna como un candelabro
que incendiara de celo y oro el bosque,
y el jaro jabalí híspido bate
el hosco ramo prieto de la encina,
tal me decías.

Hace ya tiempo que callas, lejana.
Mañana de los lunes en el viejo
archivo provincial, legajos, cintas
rojas de las carpetas, boletines.
Todo el oficinal rito perenne
se estremecía al aire del lentisco,
al varear de juncos en las fugas,
al corno inglés en óperas de Weber.

Y queda aún olor de jara y pólvora,
en el veraz relato, entre tus manos,
hace ya tiempo

Y pienso en ti y sonrío y me es grata
tu memoria, como una prenda usada
de abrigo al calofrío de la casa.

Pablo García Baena

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Mary Oliver

mary.jpgHace tiempo me cautivó Mary Oliver, la simplicidad de sus palabras, la inspiración que producía en mi su lectura, las emociones que me generaba su poesía… multitud de sensaciones que me invitaban a cuestionarme. Mary exploraba la relación entre el mundo natural y el del alma mirando a la vida con gratitud y confianza, y buscando inspiración para escribir en sus largas caminatas en la naturaleza.

Ha fallecido a los 83 años, hoy desde este post quiero rendirla homenaje compartiendo algunos de sus poemas que más hondo calaron en mi.

Este primero tiene que ver con alejarnos del ruido y el materialismo para acercarnos a la escucha interior:

«Cuando me mudaba de una casa a otra
había muchas cosas para las que no tenía espacio.
¿Qué podía hacer? Alquilé un trastero.
Y lo llené. Los años pasaron.
De vez en cuando iba allí y miraba,
sin que nada ocurriera, ni una sola
punzada en el corazón.
Cuantos más años cumplía, las cosas que me importaban
eran cada vez menos, pero más
importantes. Así que un día rompí el candado
y llamé al basurero. Se lo llevó
todo.
Me sentí como el burrito al que
finalmente le quitan la carga de encima. ¡Cosas!
¡Quémalas, quémalas! ¡Haz un hermoso
fuego! ¡Habrá un espacio en tu corazón para el amor,
para los árboles! Para los pájaros
que nada poseen – la razón por la que pueden volar».

Otro que os comparto me encanta por esa intención que Mary  tiene de querer ver las cosas bellas del mundo y que finalmente es lo que la acerca a la felicidad.

«Parece que amas este mundo,
“Sí”, dije, “Este precioso mundo”.

¿Y no te importa la mente, que te mantiene
ocupada todo el tiempo con sus oscuras
y brillantes preguntas?
“No, estoy bastante acostumbrada. Ocupada, ocupada,
todo el tiempo”.

¿Y no te importa vivir con aquellas preguntas,
me refiero a las difíciles, a las que nadie puede
responder?
“En realidad, son las más interesantes”.

¿Y tienes a alguna persona en tu vida cuta mano
quieras apretar?
“Sí, la tengo”.
Seguramente entonces debes de ser muy feliz allí abajo
en tu corazón.
“Sí”, dije, “Lo soy”».

Para Mary el camino es un viaje en el que invita al lector a conocer lo que lleva dentro y a percibir lo que la vida le pone delante desde otra perspectiva. Esta frase de ella fue para mi importante en un momento vital:

» Alguien que alguna vez amé me dio una caja llena de oscuridad. Me tomó años entender que esto también era un regalo»

Adios Mary.