Lo que es, es

«Únicamente sufrimos cuando creemos un pensamiento que está en desacuerdo con lo que es.

Cuando la mente está perfectamente clara, lo que es, es lo que queremos. Si quieres que la realidad sea diferente de lo que es, podrías intentar enseñarle a ladrar a un gato y obtendrías el mismo resultado. Puedes intentarlo una y otra vez, y al final, el gato te mirará y volverá a decir: «Miau». Desear que la realidad sea diferente de lo que es, es un deseo imposible de satisfacer.

Y aun así, si prestas atención, advertirás que tienes pensamientos de este tipo docenas de veces al día: «La gente debería ser más amable», «Debería enseñarse a los niños a comportarse bien», «Mis vecinos deberían cuidar mejor su césped», «La cola del supermercado debería avanzar más deprisa», «Mi mujer (o mi marido) debería estar de acuerdo conmigo», «Debería estar más delgada (o ser más guapa o tener más éxito)».

Estos pensamientos constituyen distintas maneras de querer que la realidad sea diferente de lo que es. Si te parece que esto suena deprimente, estás en lo cierto. Toda la tensión que sentimos se origina en nuestras discusiones con lo que es»

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Haiku

En japonés «espíritu de shasei» que significa «reflejar lo que uno presencia».

Un haiku -decía Bahsô- es lo que ocurre aquí y ahora. No intenta explicar la realidad, ni teorizarla. El haiku no transforma el mundo, te pone en contacto con él, te introduce en él.

El haiku no está hecho para meditar, porque para él «lo sagrado» no es algo para comprender , sino para sentir. El haiku contempla. «Contemplar» es mucho más que mirar intensamente, es estar.

Todo puede ser digno de un haiku.

Es por eso que escribir haiku es una vía, un entrenamiento del «yo». Un despertar de los sentidos,de atención, de naturalidad, de autenticidad, de paciencia, de desprendimiento,.

Los maestros de haiku nos enseñan que el poeta debe eliminarse de su poesía para que sus versos capten la esencia dinámica y limpia de la realidad. Lo que importa es lo que está fuera del hombre y no lo que sucede dentro.

Si no acallamos nuestro interior permaneceremos ajenos a la realidad que nos rodea.

Aqui os dejo un haiku:

Noche sin luna.
La tempestad estruja
los viejos cedros.

Matsuo Basho

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¿Hasta qué punto construimos la realidad?

Cada uno de nosotros mira al mundo a través de su propio mapa y temo deciros que ningún mapa lo explica todo. La profundidad de perspectiva que tengamos y el significado que le damos a lo que miramos, configura nuestra subjetiva mirada.

Es importante tener esto presente ya que la percepción que tenemos no representa la realidad. Lo que vivimos y como lo hacemos depende más de la representación de mi mapa, que del «territorio real», en si.

el mapa no es el territorioSer conscientes de que creamos nuestras propias experiencias en base al enfoque y al significado que le damos a las cosas es fundamental. Si lo tuviéramos más presente en nuestra vida probablemente viviríamos mejor, ya que podríamos poner el foco en significados motivadores que nos impulsaran a crecer y disfrutar.

La buena noticia es que todos tenemos la capacidad de sacar lo mejor de nosotros mismos, así que desde aquí os animo a practicar la atención consciente para volver más claras vuestras percepciones y ganar en bienestar personal.

No permitáis que vuestros mapas os dominen. El resultado puede ser catastrófico, si no me creéis echarle un vistazo al siguiente vídeo.

No derroches ni un segundo más de tiempo en ser infeliz.

REDESCUBRIR LA VIDA – Anthony de Mello.

índiceEs la última obra publicada por el autor antes de su muerte.

En el libro nos invita a abrirnos al sentido más profundo de nuestras vidas volviéndonos conscientes de los pensamientos que nos limitan.

Nos propone un nuevo modo de ver el mundo sin el control de otros. Con libertad, con alegría sin aferrarte.

Aprendiendo a no depender de los demás y valorando lo precioso que es estar solo, lo bonito que es no necesitar emocionalmente a los demás.

Es entonces cuando comprendes que puedes amar a las personas, sin sobornarlas sin manipularlas.

Un relato ágil y que te hace reflexionar según vas avanzando en su contenido.

¿Cómo construimos el mapa?

Las personas no operamos directamente sobre la realidad (territorio), sino a partir de interpretaciones (mapas mentales).

Continuamente elaboramos mapas mentales de la realidad, manteniendo nuestras propias representaciones del entorno en que nos movemos y de nosotros mismos. El mundo que llamamos «real» es la imagen que cada uno nos formamos del universo.

Construimos nuestros mapas mentales con la información que recibimos a través de los canales sensoriales que nos conectan con el mundo exterior: la vista, oído, tacto, olfato y gusto que procesamos con los filtros de nuestra educación y la cultura a la que pertenecemos, las experiencias que hemos vivido y nuestros valores y creencias.

Un mapa por tanto es solo una representación del territorio al que se refiere, no es el territorio en si mismo.

Esta representación interna, crea en nosotros un estado interno, recoge una fisiología adecuada a él y desde ahí damos nuestra respuesta o comportamiento al exterior, a través del lenguaje verbal y no verbal.

Cada uno de nosotros vamos configurando nuestra vida y nuestras relaciones a partir de ese Mapa subjetivo de la realidad que construimos y que va a dirigir nuestros comportamientos y reacciones ante los diferentes acontecimientos y experiencias de nuestra vida.