Memoria y emoción

Hoy recuperamos en este post la figura de Gordon H. Bower un investigador que a lo largo de los últimos 25 años ha aportado importantes datos sobre el modo en el que los estados afectivos influyen sobre nuestros procesos cognitivos. Deseamos que lo disfruteis.

Sus investigaciones ponen de manifiesto que la percepción, la atención, el aprendizaje, el recuerdo y los juicios que hacemos sobre los acontecimientos cotidianos pueden estar muy influenciados por los estados de ánimo que sentimos cuando tienen lugar esos procesos cognitivos.

Es cierto que podemos ser objetivos y analíticos, que podemos reflexionar fríamente sobre la realidad, pero muchas de nuestras decisiones e interpretaciones de los acontecimientos están influenciadas por nuestros afectos y estados de ánimo. En muchos casos, incluso, los justifican.

Bower realizó investigaciones sobre nuestra manera de almacenar y evocar los recuerdos dependiendo del estado de ánimo. Pidió a una serie de personas que memorizasen listas de palabras pasando por diferentes estados de ánimo. Luego, observó sus diferencias a la hora de recordar estas palabras, mientras pasaban también por diversos estados de ánimo. De esta manera encontró una tendencia a recordar con mayor facilidad los elementos memorizadas en un estado de ánimo semejante al que tenemos en el momento de evocarlas. Estando tristes, evocaremos más fácilmente ideas o vivencias que se guardaron en la memoria estando nosotros tristes, y lo mismo pasa con otros estados de ánimo.

Del mismo modo, nuestro estado de ánimo afectará en el momento de seleccionar qué es lo que guardamos en la memoria: cuál es aquella información que será más importante para su posterior recuperación. Así, estando de buen humor prestaremos más atención a las cosas que valoramos como positivas, y serán estos recuerdos los que más fácilmente se evoquen después.

Os invitamos a conocer más sus investigaciones, profundizar en ellas ya que aportan datos curiosos sobre la relación entre el estado de ánimo, el recuerdo emocional de la memoria, el efecto aprendizaje y la codificación de la información.

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El olor de las emociones

Recuerdo a menudo a mi madre en la cocina preparando arroz con leche y como se inundaba toda la casa con el aroma de la canela, este es uno de mis recuerdos favoritos que viene a mi mente siempre que huelo a canela.

¿Cuantas veces un olor concreto nos ha traído a la memoria un recuerdo? Esto ocurre porque los olores no solo actúan sobre nuestras sensaciones conscientes sino también a nivel inconsciente.

Generalmente se tratará de recuerdos felices, no solo por el olor que conllevan sino también por el disfrute que suponen de momentos concretos de nuestra vida en los que, a parte de disfrutar los alimentos que se cocinaban, compartiamos con las personas queridas el plato cocinado.

En mi caso concreto he descubierto, mucho tiempo después, que la canela estimula la producción de serotonina y esta provoca un sentimiento de felicidad que ayuda a «grabar» el recuerdo con un estimulo favorecedor.

¿Compartes con nosotros los olores culinarios que te producen estos recuerdos?

arroz con leche