Me declaro vivo

Un texto para leer detenidamente:

Saboreo cada acto.
Antes cuidaba que los demás no hablaran mal de mí,
entonces me portaba como los demás querían
y mi conciencia me censuraba.
Menos mal que a pesar de mi esforzada
buena educación siempre había alguien difamándome.
¡Cuánto agradezco a esa gente que me enseñó
que la vida no es un escenario!
Desde entonces me atreví a ser como soy.
He viajado por todo el mundo, tengo amigos de todas las religiones;
conozco gente extraña:pregonando lo que no son,
personas que devoran al prójimo con su lengua e intolerancia,
seres que se pasan el día quejándose,
que se reúnen con familia o amigos
los domingos para quejarse por turnos,
gente que ha hecho de la estupidez su manera de vivir.

El árbol anciano me enseñó
que todos somos lo mismo.
La montaña es mi punto de referencia:
que cada uno diga lo que quiera,
yo sigo caminando.
Si mi felicidad resulta insoportable, discúlpenme,
no hice de la cordura mi opción.
Quizás solamente teníamos que ser humanos.
Por eso es muy importante que sea el Amor
lo único que inspire tus actos.
Sin Amor nada tiene sentido, sin Amor estamos perdidos,
sin Amor corremos el riesgo de estar de nuevo
transitando de espaldas a la luz.

En realidad,
sólo hablo
para recordarte
la importancia
del silencio.
El silencio es la clave,
la simplicidad es la puerta
que deja fuera a los imbéciles.
La gente feliz no es rentable,
con lucidez no hay necesidades innecesarias.
No es suficiente querer despertar, sino despertar.
La mejor forma de despertar es hacerlo
sin preocuparse porque nuestros actos
incomoden a quienes duermen al lado.
Recuerda que el deseo de hacerlo bien será una interferencia.

Es más importante amar lo que hacemos
y disfrutar de todo el trayecto.
No, no te resistas, ríndete a la vida.
Quien acepta lo que es
y se habilita para hacer lo que puede,
encarna las utopías
y lo imposible se pone a disposición.
La mejor manera de ser feliz es: ‘ser feliz’.

Saborea la vida.
La frivolidad y la intrascendencia
condenan la vida a la muerte.
Cuando somos más grandes que lo que hacemos,
nada puede desequilibrarnos.
Pero cuando permitimos que las cosas sean más grandes
que nosotros, nuestro desequilibrio está garantizado.

Hay que volver a conquistar la vida,
enamorarnos otra vez de ella.
Nuestro potencial interior aflora espontáneamente
cuando nos dejamos en paz.

Amo mi locura que me vacuna contra la estupidez.
Amo el amor que me inmuniza ante la infelicidad
que pulula por doquier, infectando almas
y atrofiando corazones.
El amor es, a nivel sutil,
la esencia de nuestra instancia inmunológica.
La gente está tan acostumbrada a complicarse,
que rechaza de antemano la simplicidad.
La gente está tan acostumbrada a ser infeliz,
que la sensación de felicidad
les resulta sospechosa.
Ya no podemos perder el tiempo
Quienes no están preparados para escuchar
tienen la recompensa de no enterarse de nada.

Disfruta de lo que tienes, recibe lo que venga,
crea e inventa lo que necesites, haz sólo lo que puedas,
y fundamentalmente celebra lo que tengas.

La vida es un canto a la belleza,
una convocatoria a la transparencia
Cuando esto lo descubras desde la vivencia,
el viento volverá a ser tu amigo,
el árbol se tornará en maestro
y el amanecer en ritual.
La noche se vestirá de colores,
las estrellas hablarán el idioma del corazón
y el espíritu de la tierra reposará otra vez tranquilo.

¡Me declaro vivo!»

Chamalú.
Indio Quechua

Machapuchare en Nepal

Elogio de la lentitud

Os comparto un breve resumen del Elogio de la lentitud de Carl Honoré:

1. No dejes que tu agenda te gobierne. Muchas cosas que te planteas ahora son postergables. Prueba y verás.
2. Cuando estés con tu pareja y tus hijos o con tus amigos, apaga el teléfono.
3. Tómate tiempo para comer y beber. Comer apurado genera males digestivos y si la comida es buena y está bien sazonada, no la apreciarás como se debe. Este es uno de los placeres de la vida, no lo arruines.
4. Pasa tiempo a solas contigo mismo, en silencio. Escucha tu voz interior. Medita sobre la vida en general. No tengas miedo al silencio. Al principio te será difícil, luego notarás los beneficios.
5. No te aturdas con ruidos o mires televisión como si fueras una medusa petrificada. Escucha música con calma y verás que es bellísima. No te quedes frente al televisor porque sí.
6. Escribe un ranking de prioridades. Si lo primero que escribiste es trabajo, algo anda mal, vuelve a redactarlo. El trabajo es importante y debemos hacerlo, pero medita y notarás que no es lo más importante de tu vida.
7. No creas eso de que en poco tiempo das amor. Escucha los sueños de la gente que amas, sus miedos, sus alegrías, sus fracasos, sus fantasías y problemas. Es una estupidez pensar que se puede amar una hora por día y basta con eso.
8. No creas que tu entorno puede seguir tu ritmo. Eres tú quien debe desacelerar e ir al ritmo de ellos. Recuerda que la conversación y la compañía silenciosa son los medios de comunicación más antiguos que existen.
9. El virus de la prisa es una epidemia mundial. Si lo has contraído, trata de curarte.

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Navegando por el mundo emocional

La palabra emoción viene de la palabra latina «emovere», que significa «poner en movimiento». Las emociones nos mueven, nos traen significados diversos. Es  clave   reconocerlas y traducir la información que nos aportan.

Las emociones van y vienen como olas del mar. Y hay días en los que hay bandera roja y es peligroso bañarse, otros días nos podemos adentrar y bañarnos tranquilamente porque el mar esta en calma, entonces hay bandera verde.

Los pensamientos brotan a lo loco, quitándose el sitio unos a otros. Suelen llevarnos a actuar de un modo u otro, de ahí la importancia de observarlos y no enredarnos en ellos.

Nuestra mente es muy parecida a un mar. Observándonos podemos ser conscientes de cómo están las olas y aprender a responder desde la calma, en lugar de reaccionar de modo automático.

No podemos elegir que nos sucede, pero si podemos elegir cómo respondemos a ello. No podemos hacer que desaparezcan las olas, pero podemos aprender a navegarlas y a bucear en el silencio del mar.

«La habilidad de hacer una pausa y no actuar por el primer impulso se ha vuelto un aprendizaje crucial en la vida diaria» Daniel Goleman

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¿Ruido o Silencio?

¿Sabias que en el mes de abril hemos celebrado el día mundial contra el ruido? Actualmente el ruido es uno de los contaminantes más agresivos. Por eso se celebra este día para concienciar sobre los efectos que provoca, tanto en las personas como en nuestro medio ambiente.

Años atrás, en la antigua Roma el silencio era muy apreciado, tanto que se prohibía la circulación de caballos y carretas por la ciudad ya que alteraban el orden y el silencio de sus ciudadanos. Los romanos preservaban así la calidad de vida de sus habitantes.

Mucho tenemos que aprender aún de las civilizaciones de otros tiempos donde aspectos como una vida saludable estaban por encima de la economía o el progreso.

El último informe realizado por el Observatorio de la Salud arroja unos resultados alarmantes, los españoles sufrimos cotidianamente ruidos superiores a los 65 decibelios que es el máximo recomendado por la OMS. Como es lógico el estar expuestos a estos resultados nos genera más estrés y ansiedad en nuestra rutina diaria.

Transformar la situación es posible y sencillo, todos podemos hacer mucho con nuestra contribución, tan solo hay que ponerle voluntad.

Aquí os dejo unas simples acciones que podemos realizar a diario para disminuir el ruido a nuestro alrededor:

– Regular el volúmen de los aparatos que emiten sonidos en casa.

– Ser consciente del ruido que haces y de que este no altere el lugar en el que te encuentras.

– Evitar tocar el claxón del coche si no es necesario.

– Regular el volúmen de tus auriculares.

– Controlar el uso que haces de espacios con ruido excesivo: discotecas, conciertos, …

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