La revolución de los valores

Hoy os comparto un interesante vídeo donde Peter Joseph nos conduce a reflexionar sobre aspectos importantes de nuestros días como la forma en que actualmente «habitamos» el mundo.

Peter nos propone cambiar nuestra forma de pensar acerca de nosotr@s mis@s y del mundo si queremos progresar y resolver los problemas actuales.

Habla de como la simbiosis de la especie humana y la relación sinérgica de nuestro lugar en el mundo físico confirma que no somos entidades separadas en ningún aspecto. Por lo que está en nuestra mano decidir que acciones tomamos a partir de ahora.

Culpa y Vergüenza

Hay una tendencia a agrupar la culpa y la vergüenza bajo el nombre de «emociones conscientes», los expertos nos dicen que un rasgo fundamental de las dos es que surgen cuando se produce una valoración o juicio de la persona sobre sus propias acciones.

¿En que diferenciamos la culpa y la vergüenza?

Os comparto varios puntos de vista de distintos profesionales:

  • Piers y Singer (1971) sostienen que la culpa aparece cuando se transgreden ciertas normas o reglas , y la vergüenza cuando no se alcanzan ciertos estándares y metas.
  • Ausubel, 1995; Benedict 1946 están de acuerdo en que la vergüenza es una emoción más pública que surge de la desaprobación de los demás y requiere de la presencia de los otros; mientras que la culpa es más privada, surge de la propia desaprobación y no requiere de observadores externos.
  • Tangney (1999) dice que lo que diferencia a la culpa y la vergüenza es el modo en que la persona interpreta sus fallos. Sostiene que mientras que la experiencia de la vergüenza tiene el foco de atención de la persona en el yo, en la culpa lo es la conducta.

Hay datos empíricos que apoyan cada punto de vista, también dependiendo del contexto cultural donde se produzcan.

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Otro aspecto a observar es sus implicaciones interpersonales. Mientras que la vergüenza provoca el deseo de desaparecer, la culpa mantiene a la persona ligada a la situación interpersonal, señalándole el camino hacia la acción reparadora.

Tangney (1991) en diversos estudios realizados constata que las personas tendentes a la vergüenza ante el sufrimiento ajeno, son poco propensas a experimentar empatía centrada en el otro y, en cambio, tienden a experimentar malestar personal. Igualmente, cuando las personas describen sus experiencias de culpa mencionan mayores sentimientos empáticos  hacia las otras personas implicadas en la situación que cuando describen experiencias de vergüenza.

En el fondo de la vergüenza se aloja el miedo a ser menos considerado por los otros o mal visto, aspectos que tienen que ver mucho con el rechazo social. En el caso de la culpa  se aloja el descontento que sentimos hacia nosotros mismos por haber actuado de forma no adecuada.

«La vida es lo que hacemos de ella. Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos» Fernando Pessoa

No derroches ni un segundo más de tiempo en ser infeliz.

REDESCUBRIR LA VIDA – Anthony de Mello.

índiceEs la última obra publicada por el autor antes de su muerte.

En el libro nos invita a abrirnos al sentido más profundo de nuestras vidas volviéndonos conscientes de los pensamientos que nos limitan.

Nos propone un nuevo modo de ver el mundo sin el control de otros. Con libertad, con alegría sin aferrarte.

Aprendiendo a no depender de los demás y valorando lo precioso que es estar solo, lo bonito que es no necesitar emocionalmente a los demás.

Es entonces cuando comprendes que puedes amar a las personas, sin sobornarlas sin manipularlas.

Un relato ágil y que te hace reflexionar según vas avanzando en su contenido.

Tanto por aprender…

Me encantó este texto de Ida Bianchi y Vicente López sobre el aprendizaje, asi que hoy lo comparto con vosotros con el ánimo de que tambien lo disfruteis como yo.

Espero que os guste, dice así:

Aprendí que la mayoría de las cosas por las que me preocupo nunca suceden.

Aprendí que cada logro alguna vez fue considerado imposible.

Aprendí que nada de valor se obtiene sin esfuerzo.

Aprendí que la expectativa es con frecuencia mejor que el suceso en sí.

Aprendí que aun cuando tengo molestias, no necesito ser una molestia.

Aprendí que nunca hay que dormirse sin resolver una discusión pendiente.

Aprendí que no debemos mirar atrás, excepto para aprender.

Aprendí, que cuando alguien aclara que se trata de principios y no de dinero, por lo general se trata de dinero.

Aprendí que hay que luchar por las cosas en las que creemos.

Aprendí que las personas son tan felices como deciden serlo.

Aprendí que la mejor y más rapida manera de apreciar a otras personas es tratar de hacer su trabajo.

Aprendí que los días pueden ser largos, pero la vida es corta.

Aprendí que si tu vida está libre de fracasos, es porque no has arriesgado lo suficiente.

Aprendí que es bueno estar satisfecho con lo que tenemos, pero nunca con lo que somos.

Aprendí que podemos ganar un centavo en forma deshonesta, pero que más tarde este nos costará una fortuna.

Aprendí que debo ganar el dinero antes de gastarlo.

Aprendí que debemos apreciar a nuestros hijos por lo que son y no por lo que deseamos que sean.

Aprendí que el odio es como el ácido: destruye el recipiente que lo contiene.

Aprendí que planear una venganza sólo permite que las personas que nos hirieron lo hagan por más tiempo.

Aprendí que las personas tienen tanta prisa por lograr una «buena vida» que con frecuencia la vida pasa a su lado y no la ven.

Aprendí a no dejar de mirar hacia el futuro; que todavía hay muchos buenos libros para leer, puestas de sol que ver, amigos que visitar, gente a quien amar y viejos perros con quienes pasear.

Aprendí que todavía tengo mucho que aprender.

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Quiero saber

No me interesa lo que haces para ganarte la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.

No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.

No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores. Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo ni de remediarlo.

Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.

No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma.

Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el m´io, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: «Si».

No me interesa saber dónde vives, ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.

No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.

No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.

Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío.

Oriah Mountain Dreamer.

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¿Tu qué prefieres olla o thermomix?

En la vida al igual que en la cocina todos manejamos instrumentos y técnicas que nos hacen la vida más fácil, nos ayudan a tener más tiempo e incluso nos hacen parecer ante los demás como personas más eficaces.

Este es el caso de la thermomix. Cuando nuestros pensamientos y comportamientos se producen automáticamente, adoptamos un comportamiento sin ser conscientes de lo que estamos haciendo, simplemente pulsamos el botón del programa correspondiente con los ingredientes con los que me haya levantado ese día.

El funcionamiento automático tiene numerosas ventajas, la primera es la rapidez de ejecución, como no me paro a reflexionar gano tiempo. También nos permite realizar varias acciones al mismo tiempo, con lo que estamos demostrando nuestra eficacia, mientras conecto la thermomix puedo calentar la leche. Aunque lo realmente importante es que las reacciones automáticas nos llevan a perder la libertad de elegir la respuesta más apropiada a la situación, todo esta ya programado.

A mi me gusta mas la olla tradicional donde es verdad que el proceso es más lento pero los alimentos se cocinan poco a poco a fuego lento, con lo que al actuar con atención sobre lo que estoy haciendo puedo medir sus consecuencias y por tanto realizar una gestión mas adaptativa de mi comportamiento.

Además al cocinar a un ritmo mas tranquilo saboreo cada parte del proceso con sus diversos elementos y disfruto más con mi propia acción lo que me lleva a no repetir viejos hábitos que no siempre son útiles.

Así que ahora te toca a ti elegir el elemento para cocinar que más se ajuste a tus necesidades.

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Todo cambia en un instante.

VIVIR DE OTRA FORMA – Tomar conciencia, no aplazar nada en la vida y elegir ser feliz.

¿Eres buen cartógrafo?

La cartografía es la ciencia que se encarga del estudio y la elaboración de los mapas geográficos. Cuando hablamos de cartografía emocional nos referimos por tanto al estudio de nuestro mapa emocional y a como vamos elaborándolo en base a nuestras vivencias y experiencias cotidianas.

Antiguamente los cartógrafos cuando elaboraban un mapa y llegaban a un territorio desconocido o no explorado lo identificaban con un dragón. Había personas que al ver el dragón pensaban “alerta” y no seguían recorriendo el territorio, otras al ver el dragón continuaban adelante y seguían explorando el terreno.

Con nosotros ocurre igual en nuestro mapa, continuamente vamos incluyendo diferentes cosas según las experiencias que nos suceden, como por ejemplo:

  • Hay zonas por las que nos cuesta caminar (zonas fangosas). En ellas nos sentimos mal, suele resultar difícil salir de ellas pero no somos nosotros, es ese momento puntual que podemos cambiar si queremos hacerlo.
  • Luego están los precipicios que son las cosas que nos ha ocurrido y que nos dan información concreta. Como puede ser una perdida que me hace daño, ahora cuando llego en mi mapa a ese precipicio no me acerco, lo evito.
  • Los naufragios, son señales que pongo en mi mapa que me avisan del peligro, me dan información sobre afectos concretos que he vivido y voy incorporando. Como cuando me enamoro y me va mal, pongo esta señal y así me indico que no te enamores, no te acerques tienes un peligro.
  • Las zonas arduas, que nos suponen un esfuerzo adicional, las vemos como obstáculos si nos acercamos a ellas rápidamente retrocedemos. Como puedo o no puedo.
  • Las zonas de alerta, que serian aquellas situaciones o creencias que no nos han ido bien e incluso que no son nuestras y nos indican una dirección concreta. Como la creencia de que los hombres no lloran por ejemplo.

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En esta cartografía el significado personal que yo le doy a los conceptos es tremendamente importante ya que si en mi mapa el territorio esta lleno de señales este es tan pequeño que difícilmente puedo expandirlo hacia afuera.

Esto, no cabe duda, tendrá un impacto en mis relaciones y mi mundo exterior ya que al no arriesgarme limitare mi vida y el espacio me terminara aprisionando en mi territorio interior. Es difícil por tanto que el exterior sea amplio ya que limita mi conducta, a esto le llamamos “cartografía emocional”.

¿Te animas a cartografiar tu mapa de manera distinta?